Las primeras milongas. María la Vasca
por José, el de la quimera
El tango nace en las orillas del Rio de la Plata en la segunda parte del siglo XIX, en los arrabales de Buenos Aires y Montevideo. Del contacto entre el hombre de color y el orillero (hombre de los arrabales), los bailes europeos incorporan el ritmo de los tambores africanos. Había muchas salas de baile. Ya en el año 1873 se bailaba un "paleotango", con un meneo exagerado, en la academia de Carmen Gomez (Corrientes 437), que motivó una carta de protesta de los vecinos a la "Corporación Municipal", porque "se cobra entrada y se espende bebidas espirituosas, por cuyo efecto resultan escándalos a deshoras de la noche" y "por la clase de gente que en ella se reune". A prinicipios del siglo XX se destacaban "lo de Hansen", "Laura la Morocha", "La China Joaquina" y "María la Vasca". El verdadero nombre de María la Vasca era María Rangolla, mujer de una gran belleza, nacida en la zona vasca francesa. El negocio de la "Casa de baile" ocultaba en realidad un prostíbulo, ya que en estos estaba prohibido el baile y el consumo de alcohol. Para los músicos el lugar servía para estrenar sus tangos y obtener publicidad. Entre otros, tocaron allí los pianistas Alfredo Bevilacqua, Manuel Campoamor y Rosendo Mendizábal, quien presentó en 1898 su gran
Un testimonio directo en "María la Vasca" expresa:
Rosendo Mendizabal
Concurrían estudiantes, cuidadores y jockeys y, en general, gente de bien.
En un artículo publicado en "Noticias Gráficas" en 1956, León Benarós evoca la "casa" de "María la Vasca:
Las tarifas del baile no son bajas por entonces. Se cobraba por hora, con orquesta, a razón de tres pesos por cabeza. El malevaje [guapos] no tiene acceso a la casa porque María elige la clientela levantando los visillos de la sala, y aun hay que pedirle turno. Allí ofician su "misa rea" las lindas bailarinas que la dueña de casa convoca. Seguidoras como concursos, son, entre otras, la "gallega Consuelo", "la porota", "Catalina, la tísica" (que dicen que encarriló al pibe Roccatagliatta [violinista de tango]) y aquélla mucho más linda que el feo sobrenombre que ganó por su manera de hablar: "La babosa". Todas llegaban en "victoria" - coche de plaza - vestidas de lujo. A eso de las once de la noche, el baile se animaba.
La fachada de la casa se encuentra intacta todavía en el barrio de San Cristobal y se puede ver en Carlos Calvo 2721. Para llegar hay que tomar el Subte A y bajarse en la estación Jujuy. El lugar está a dos cuadras. La casa conserva sus altas ventanas a la calle y el encanto de una puerta con reja de hierro forjado entre el zaguán y el soleado patio con jardín de macetas.
Bar Carlitos
Si visitás el barrio no dejes pasar por el centenario bar "Carlitos", a tres cuadras de María la Vasca, en la esquina de Carlos Calvo y Saavedra (Carlos Calvo 2607). Se puede tomar una cerveza bien fría con una picada. Está abierto hasta bastante tarde y los viernes y sábado hay tango a partir de la medianoche (** ver Nota). Para bailar está cerca la milonga "Gricel" en Rioja 1180.
Bailando en lo de la Vasca
Tango cantado en 1906 en la obra teatral "Los Disfrazados" de Carlos Mauricio Pacheco:
Bailando en lo de la Vasca** Nota: En Noviembre del 2011 un verdulero tanguero que vive hace décadas en el barrio de San Cristobal me informó que el "Bar Carlitos" cerró por desacuerdos entre los proprietarios. Como alternativa se puede almorzar o cenar en el histórico "Bar de Cao" que se sitúa en la esquina de Avda. Independencia y Matheu, abierto por los hermanos Cao en 1915, originalmente como despacho de comestibles y bebidas alcohólicas al por menor. Se conserva como en esa época.